Casa Gregorio Prada
Ubicada en el número 19 de la calle Renova es uno de los primeros proyectos de Francesc Ferriol en Zamora. Proyectada en 1908, muestra la adaptación del técnico barcelonés a las peculiaridades de la arquitectura local sin renunciar a su formación modernista catalana. Es un edificio de cuatro plantas con fachada a dos calles. Ferriol aún se manifestó tímido decorativamente. A pesar de ello, se observan las características de su estilo.
En primer lugar, la marcada verticalidad, lograda con la unión de los vanos y la ausencia de líneas horizontales. En segundo lugar, la abundancia de formas ondulantes, como vemos en la forma de los marcos. En tercer lugar, el empleo de varios materiales para enfatizar el componente polícromo, y, por último, el protagonismo de la parte superior, en la que combinó dos modelos típicos en su obra barcelonesa: un tallo vegetal sinuoso, en la calle Renova, y una solución acastillada, en la estrecha calle Quebrantahuesos.
Hay que lamentar la pérdida de la parte central del coronamiento, pues era sumamente efectista. Estaba compuesta por dos círculos que flanqueaban un conjunto de hojas rizadas. La decoración de las fachadas del inmueble es plenamente modernista, con flores, tallos, sobre todo en el remate de la cornisa y en los dinteles; unos rostros femeninos, tanto en la parte superior de los muros como con función de ménsulas en la fachada a la calle Quebrantahuesos, y unos motivos cuadrangulares sobre los desarrollados marcos de la última planta, que recuerdan la forma tradicional de los escudos catalanes. El mirador actual sustituye al original. Este era de madera, muy elegante, y concordaba perfectamente con la sutileza del resto del edificio. Se conserva, no obstante, la cubierta con tejas vidriadas de color verde. La puerta de ingreso al edificio, también modernista, se ubicó en la más estrecha de las vías, dejando todo el bajo a la calle Renova para la farmacia que regentaba el promotor.
Se alude repetidamente en estas páginas a la voluntad de “hacer ciudad”, es decir, de dar protagonismo a los edificios como elementos de embellecimiento y atracción dentro de la trama urbana. La comparación de la Casa Prada con los dos inmuebles ubicados a cada lado, que son más antiguos y responden a una concepción de la arquitectura menos atrevida, corrobora el deseo de Ferriol de contribuir a conseguir que las calles de la ciudad fueran un escaparate de belleza y originalidad.