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El laboratorio Municipal

Junto al denominado Portillo de la Lealtad, que evoca gestas del pasado medieval de Zamora, concretamente en la sección del parque del Castillo denominada jardines de Francisco Ferriol, se eleva el antiguo Laboratorio Municipal, hoy convertido en Museo Pedagógico. Diseñado por el arquitecto catalán en 1909, tiene planta rectangular. Sus muros están constituidos por un zócalo de sillería y una sucesión de grandes vanos con remate curvo. Los ventanales se subdividen mediante un dintel al aire y un pilar con flores incisas que descansa en un antepecho de ladrillo.

Precisamente es el empleo de varios materiales unido al enfoscado de los muros lo que aporta un colorido muy propio del Modernismo a todo el conjunto. En el cuerpo central, más elevado y avanzado, reside gran parte del interés. Ferriol lo concibió transversalmente al resto. En él se encuentra la puerta, que sigue la misma forma que el resto de los huecos. Conserva las hojas originales y un montante protegido por una exquisita reja de grácil forja modernista. Un piñón corona el ingreso: constituido por molduras verticales quebradas con remate vegetal que enlazan con una cornisa curva, cobija sendas cartelas con volutas que identifican el edificio y un escudo de la ciudad que adopta la forma romboidal tradicional de la heráldica catalana. Es verdad que este cuadrilátero lo hemos visto en otras obras zamoranas de Ferriol, como las casas Gato y Prada, pero nunca tan claramente emparentado con las armas habituales en la tierra natal del arquitecto.

La reja de ingreso al patio también reviste interés. Flanqueada por dos pilares de piedra con remates con decoración de cuentas, hojas rizadas y las letras A y Z, correspondientes al Ayuntamiento de Zamora, los trabajos de hierro son más sencillos que los de la Casa Hervella, pero aún así, la forja adopta formas sinuosas. La variada culminación de los barrotes resulta curiosa.

Ferriol prestó atención a la decoración interior en los planos. Proponía cubrir los muros con alegres pinturas con flores y motivos vegetales ondulantes. También dibujó las puertas, con copetes y dinteles curvilíneos, todo ello entroncado plenamente en la estética modernista. Por desgracia, nada de eso se conserva.

El Laboratorio Municipal no es un inmueble en el que los detalles modernistas sean muy abundantes, pero el uso de varios materiales para enfatizar el color, la decoración de flores y la querencia por la línea curva permiten incluir el inmueble en esta guía del Modernismo en Zamora.

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