Plaza de San Ildefonso. “Sedimentología en un monumento”
En la parada 2 hablábamos de que el Duero no desembocó siempre en el Atlántico.
En uno de los sillares de la iglesia de San Ildefonso, encontramos el ejemplo de estructura sedimentaria típica de la arenisca: la estratificación cruzada. El cantero que trabajó esta roca aprovechó la estructura y la utilizó, probablemente sin saber lo que era, para construir la fachada oeste del templo.
Cuándo el agua fluye sobre arenas sueltas, se pueden formar dunas a pequeña escala como las que se ven en las fotos. Estas dunas subacuáticas tienen alrededor de medio metro de altura y varios metros de ancho.
Las dunas se desplazan continuamente, reptando con la dirección de la corriente. El agua moviliza la arena por encima de la duna hasta que llega a la cima desde donde se precipita hacia el otro lado formando una capa de sedimento que se inclina en el mismo sentido de la corriente unos 20º. A medida que las nuevas dunas se forman, se corta la parte superior de la anterior forma. Finalmente, la estructura queda sepultada bajo otros sedimentos esperando a que un ojo avispado sea capaz de interpretar, por ejemplo nosotros.
Con esta información los geólogos pueden saber si un sedimento está en posición normal o invertida, y lo que es más importante: conocer la dirección de la corriente que llevaba el viejo río.
Si quieres saber dónde encontrar estas estratificaciones en la naturaleza, o el lugar preciso donde salió la roca que hoy forma parte de San Ildefonso visita www.todoestoeracampo.com

En la foto superior se muestra la estructura sedimentaria.
A un lado, la interpretación de la roca en su contexto de formación.
En la parte inferior, la parte superior sombrea da de color morado muestra un corte transversal con respecto a la dirección de la corriente, y la amarilla un corte longitudinal, cosa que se ve representada a la perfección en nuestra roca.